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Pumas rompe con Nike: así será su nueva era con patrocinador inédito

  • marzo 20, 2026
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Pumas rompe con Nike: así será su nueva era con patrocinador inédito

El cambio de patrocinadores en el deporte universitario mexicano ha vuelto a poner sobre la mesa una realidad que, aunque previsible, sigue generando sorpresa: las marcas buscan asociarse con proyectos que les ofrezcan visibilidad, rentabilidad y un vínculo emocional con su público. El caso más reciente es el de los Pumas de la UNAM, que tras la salida de Nike como su proveedor oficial, han encontrado en DePuma un nuevo aliado estratégico. Sin embargo, este movimiento no es aislado. Ya desde el año pasado, la decisión de la multinacional estadounidense de abandonar a los equipos representativos de la máxima casa de estudios —en particular al selectivo de futbol americano— dejó en claro que las alianzas en el deporte no son eternas, sino que responden a intereses comerciales en constante evolución.

La relación entre Nike y la UNAM había sido larga y fructífera, al menos en apariencia. Durante años, la marca del «swoosh» vistió a los atletas universitarios, desde los jugadores de futbol soccer hasta los integrantes de los Pumas CU, el equipo de futbol americano que, pese a su tradición y arraigo, no logró mantener el interés de la compañía. ¿La razón? Expertos en marketing deportivo señalan que, aunque el futbol americano universitario tiene una base de seguidores leales, su alcance mediático y comercial no se compara con el del futbol soccer, un deporte que mueve masas, patrocinios millonarios y audiencias globales. Nike, como cualquier empresa, prioriza inversiones que maximicen su retorno, y en ese cálculo, los Pumas de la Liga MX —con su enorme exposición en televisión, redes sociales y estadios— resultaban una apuesta más segura.

La salida de Nike no fue un golpe inesperado para la UNAM. Desde hace tiempo, la universidad había explorado alternativas para asegurar el suministro de uniformes y equipo deportivo, conscientes de que las marcas buscan más que un simple logo en una camiseta. DePuma, una empresa con presencia en varios países de América Latina, vio en los Pumas una oportunidad para consolidar su posicionamiento en México, un mercado donde el deporte universitario —y en especial el futbol— tiene un peso cultural enorme. A diferencia de Nike, que opera a escala global, DePuma apuesta por un modelo más cercano, con mayor flexibilidad para adaptarse a las necesidades de instituciones como la UNAM, que requieren no solo calidad en sus productos, sino también un trato personalizado y una narrativa que refuerce su identidad.

El caso de los Pumas CU, el equipo de futbol americano, es particularmente ilustrativo. Aunque el deporte ha ganado popularidad en los últimos años, su impacto comercial sigue siendo limitado en comparación con el soccer. La decisión de Nike de retirarse de este segmento refleja una tendencia en la industria: las marcas prefieren invertir en propiedades deportivas con mayor proyección, incluso si eso significa dejar de lado disciplinas con tradición pero menor alcance. Para la UNAM, esto implicó buscar un patrocinador dispuesto a asumir el reto de impulsar un deporte que, aunque no es masivo, tiene un valor simbólico enorme para la comunidad universitaria.

Lo ocurrido con los Pumas y DePuma también plantea preguntas sobre el futuro del patrocinio deportivo en México. ¿Están las marcas dispuestas a apoyar disciplinas con menos visibilidad, pero con un fuerte componente identitario? ¿O el modelo de negocio del deporte universitario tendrá que adaptarse a las exigencias de un mercado cada vez más competitivo? Por ahora, la alianza con DePuma parece ser un paso en la dirección correcta, pero el tiempo dirá si esta nueva relación logra equilibrar los intereses comerciales con la esencia misma del deporte universitario: la pasión, la tradición y el orgullo de representar a una institución como la UNAM.

Mientras tanto, los aficionados esperan ver cómo se materializa este cambio en las canchas y en los campos. Lo que es claro es que, en el mundo del deporte, las alianzas son tan dinámicas como el juego mismo. Las marcas entran y salen, los equipos se reinventan, y los aficionados, al final, son los que mantienen viva la llama de la competencia. La pregunta es si, en este vaivén de intereses, el espíritu universitario logrará conservar su lugar en el centro del escenario.

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Prisma Ciudadano

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