El entrenador arremete contra su equipo tras el polémico partido
El Club América logró su boleto a los cuartos de final de la Copa de Campeones de la CONCACAF, pero lo hizo con más angustia que brillantez. El empate 1-1 ante el Philadelphia Union en el partido de vuelta, disputado en el Estadio Ciudad de los Deportes, dejó un sabor agridulce en el conjunto de Coapa. Aunque el equipo comenzó con el pie derecho —Rodrigo Dourado abrió el marcador en los primeros minutos del primer tiempo—, la igualada llegó desde el punto penal, obra de Jesús Bueno, y el resto del encuentro se convirtió en un calvario defensivo.
André Jardine, técnico del América, no ocultó su frustración tras el pitazo final. En el vestidor, el estratega brasileño fue contundente con sus jugadores: reconoció que la primera mitad había sido favorable, con un dominio claro del balón y oportunidades claras, pero admitió que la segunda parte se tornó caótica. «Fue un partido dividido en dos: en la primera etapa tuvimos el control, pero en la segunda, el rival se lanzó con todo. No queríamos que terminara así, con tanta tensión y nerviosismo», declaró. Jardine no dudó en señalar que, tras el encuentro, su mensaje fue directo y sin concesiones. «No hay jugador que esté al cien por ciento satisfecho. El pase a cuartos estaba asegurado, pero la forma en que lo conseguimos no fue la ideal».
El técnico también aprovechó para cortar de tajo los rumores sobre su posible salida del club al término del Clausura 2026. En las últimas semanas, especulaciones sobre su futuro se avivaron tras una entrevista en la que confesó su sueño de dirigir en LaLiga. Sin embargo, Jardine fue tajante: «Tengo contrato vigente por un año más. En este momento, es muy complicado que alguna oferta me haga cambiar de opinión». Sus palabras dejaron claro que, al menos por ahora, su enfoque está puesto en el presente del América y en los desafíos que se avecinan en la competencia continental.
El camino a los cuartos de final no fue el esperado para las Águilas, que llegaron al duelo con la ventaja de un gol de visitante tras el empate 0-0 en el partido de ida. Aunque el objetivo se cumplió, el rendimiento dejó dudas. El equipo mostró flashes de buen juego en la primera mitad, pero en la segunda, el Philadelphia Union presionó con más hombres en ataque, obligando a los mexicanos a refugiarse en su área. La falta de contundencia en la definición y los errores defensivos mantuvieron en vilo a la afición hasta el último minuto.
Ahora, el América deberá enfocarse en corregir sus errores antes de enfrentar a su próximo rival en la siguiente fase. La clasificación está en sus manos, pero el equipo sabe que, si quiere aspirar a algo más que un simple pase, tendrá que elevar su nivel. Jardine, por su parte, parece decidido a mantener el rumbo, al menos por el momento. La pregunta que queda en el aire es si el equipo responderá con la solidez que se espera de un club de su jerarquía.





