Alerta global: Gaza al borde del colapso sanitario por escasez crítica de medicinas
La crisis humanitaria en Gaza alcanza niveles alarmantes mientras los suministros médicos se agotan a un ritmo vertiginoso, a pesar de los esfuerzos recientes por reabrir rutas de ayuda. La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió que artículos esenciales como gasas y agujas ya no están disponibles en los centros de salud, una situación que pone en riesgo la vida de miles de personas atrapadas en el territorio palestino. La información, proporcionada por el Ministerio de Salud de Gaza, refleja el colapso casi total de un sistema sanitario que lucha por sobrevivir en medio de la guerra.
El paso fronterizo de Kerem Shalom, controlado por Israel, fue reabierto esta semana para permitir el ingreso «gradual» de ayuda humanitaria, según anunció la autoridad militar israelí. Sin embargo, la medida llega tarde para muchos pacientes que dependen de tratamientos urgentes. El cierre previo de los puntos de entrada se justificó por supuestas amenazas de misiles desde Irán, en un contexto de escalada bélica que incluyó un ataque aéreo conjunto de Israel y Estados Unidos contra objetivos iraníes el pasado fin de semana. Aunque la reapertura de Kerem Shalom representa un respiro, su impacto es limitado: el cruce de Rafah, que conecta Gaza con Egipto y sirve como principal vía de evacuación para civiles, sigue bloqueado, y con él, las evacuaciones médicas.
La OMS estima que alrededor de 18 mil personas, entre ellas niños con heridas graves y pacientes con enfermedades crónicas, necesitan atención inmediata. Sin embargo, la entrada de combustible —vital para mantener en funcionamiento generadores, ambulancias y equipos médicos— ha sido restringida, agravando la emergencia. Los hospitales, ya de por sí sobrecargados, operan al límite de sus capacidades. De los 36 centros médicos que existían antes del conflicto, solo la mitad sigue en pie, y los que permanecen abiertos enfrentan dificultades para garantizar servicios básicos como cirugías, diálisis y cuidados intensivos.
La guerra entre Israel y Hamás, que estalló tras el ataque del grupo militante el 7 de octubre, dejó un alto el fuego frágil que no ha logrado aliviar la situación humanitaria. Los hospitales que aún funcionan dependen de reservas cada vez más escasas, mientras los trabajadores de la salud trabajan en condiciones extremas, sin garantías de seguridad ni suministros suficientes. La falta de medicamentos, equipos y personal especializado amenaza con convertir la crisis en una catástrofe sanitaria sin precedentes.
Mientras la comunidad internacional observa con preocupación, la población de Gaza sigue atrapada en un ciclo de violencia y abandono. Cada día que pasa sin una solución definitiva profundiza el sufrimiento de quienes, en medio del caos, luchan por sobrevivir. La reapertura parcial de Kerem Shalom es un paso, pero insuficiente para revertir el daño acumulado. Sin un acceso humanitario sin restricciones y un cese al fuego sostenible, el futuro de Gaza pende de un hilo.





